Los días sin pronósticos, que fueron muchos y con lluvia, fueron días de pensamiento total de Caracol, para mi Príncipe.
Hoy (aunque fue hace mucho tiempo) hay un Sol increíble. Y hoy (y ayer, y anteayer y hace un tiempo) me acordé de ese día y olvidé de nuevo el tiempo, para volver al Caracol.
"De madrugada, de madrugada, con el rocío brillando al sol, amanecí en la carretera con pensamiento de caracol. Me acompañaba por esta tierra mi humilde casa de cascarón; siempre en la hoja, mas no me importa, porque en mi hoja estoy libre de los problemas de aquellos bichos que se disputan con gran pasión unos papeles que yo no entiendo, por eso viven sufriendo.
De madrugada, de madrugada, con el rocío brillando al sol, amanecí en la carretera con pensamiento de caracol. Muy despacito me voy moviendo, pero sé bien en que dirección. Mi caracola me esta esperando, caracolito jugando.
Yo no me asusto de la tormenta, tampoco el frío es preocupación. Vivo la vida naturalmente, y siempre tengo presente: 'Caracolito', dijo mi vieja, 'tené cuidado allá en la estación. Hay unos bichos para los cuales la construcción y la destrucción son iguales' -"
[365 días más de Sol para la vaca en su día]
No hay comentarios:
Publicar un comentario